¿Sabías que la sandía está compuesta por un 92% de agua? En pleno verano, elegir bien lo que comes puede ayudarte a hidratarte, proteger tu piel del sol y sentirte con más energía. Estos son los alimentos que marcan la diferencia esta temporada.
La sandía y el melón no solo hidratan: también contienen licopeno, un antioxidante que ayuda a la piel a defenderse mejor de los radicales libres que genera la exposición solar. El tomate, gran protagonista del verano, es otra de las mejores fuentes de este compuesto — de hecho, cocinado (como en el gazpacho) libera aún más licopeno que crudo.
El pescado azul (sardina, boquerón, caballa) aporta omega-3, un tipo de grasa que el cuerpo no puede fabricar por sí solo y que ayuda a mantener la piel elástica e hidratada desde dentro. Y tiene una ventaja extra en verano: se digiere con más facilidad que la carne roja en los días de más calor.
Un dato curioso: un puñado de frutos secos (unos 25-30 gramos) aporta prácticamente la misma energía que un bocadillo pequeño, pero sin la pesadez — perfecto para el bolso de playa.
Y sobre la hidratación: cuando hace calor, el cuerpo puede perder hasta 1,5-2 litros de agua al día solo con el sudor. El agua sigue siendo la mejor opción, pero los gazpachos, las cremas frías de verdura o el agua con fruta también cuentan — y son mucho más apetecibles cuando el calor te quita las ganas de comer.