Tres generaciones de la familia Alemany han atendido las necesidades farmacéuticas del barrio desde 1920, aunque otros farmacéuticos estaban instalados aquí ya desde 1890, cuando construyeron el edificio con la Gran Vía aún a medio urbanizar. El mobiliario original y una importantísima colección de botes de farmacia, morteros y otros utensilios nos ayudan a recordarlo.
