La exposición excesiva a los rayos UV del sol puede tener consecuencias negativas para la salud, comenzando por las más leves, tales como quemaduras solares, a las más graves, envejecimiento prematuro de la piel y riesgo de desarrollar cáncer de piel.
Dentro de la luz solar, además de la luz visible (la que ven nuestros ojos) y la infrarroja (la que produce la sensación de calor, existen tres tipos principales de radiación UV: UVA, UVB y UVC. Los UVC, son letales para la vida, pero son retenidos, por suerte, por la capa de ozono que se sitúa en la estratosfera entre los 15 y los 35 kilómetros de altitud. Los UVB, también dañinos son los responsables de las quemaduras solares intensas y también pueden contribuir al desarrollo de cáncer de piel y se detectan con relativa intensidad en zonas muy expuestas al sol como son las altas cumbres de montaña, zonas de nieve o junto al mar. Los rayos UVA son los más abundantes dentro de la radiación que nos llega del sol, y aunque menos energéticos, pueden penetrar profundamente en la piel causando daños a largo plazo, como arrugas y pérdida de elasticidad (envejecimiento), o incluso daños mayores si se asocian a fotosensibilizadores. Los individuos de piel obscura poseen un protector natural que es la melanina que les protege de la radiación solar. Los individuos de piel clara o muy clara carecen de melanina y son particularmente vulnerables a los efectos dañinos de la radiación, sobre todo del cáncer de piel (melanoma).

Aquí te presento algunos consejos para una adecuada fotoprotección, de cara a tus próximas vacaciones:
Usa protector solar: Un protector solar es un compuesto que bien refleja los rayos del sol (barreras físicas), o bien absorben la energía de la luz ultravioleta y la convierten en calor previniendo el daño a las células de la piel. Aplica un protector solar de amplio espectro con un factor de protección solar (FPS) de al menos 30. Asegúrate de cubrir todas las áreas expuestas de tu cuerpo y aplícalo generosamente. No olvides reaplicar cada dos horas, especialmente después de nadar o sudar.

Busca sombra: Evita la exposición directa al sol durante las horas pico de radiación, generalmente entre las 10 a.m. y las 4 p.m. Siempre que sea posible, busca sombra en lugares como árboles, sombrillas o toldos.
Usa ropa protectora: Opta por ropa de manga larga, pantalones largos y sombreros de ala ancha para cubrir la mayor parte de tu piel. También considera la posibilidad de utilizar ropa con protección solar incorporada.
Utiliza gafas de sol: Protege tus ojos de los dañinos rayos UV usando gafas de sol que bloqueen el 100% de los rayos UVA y UVB. Elige gafas de calidad que cumplan con los estándares de protección adecuados.
Ten en cuenta la reflexión: Recuerda que la radiación UV puede reflejarse en superficies como el agua, la nieve, la arena y las paredes blancas. Por lo tanto, incluso en días nublados o en lugares sombreados, es importante mantener una adecuada protección solar.
Además de estas medidas, es fundamental realizar autoexámenes regulares de la piel para detectar posibles cambios en los lunares o la aparición de lesiones sospechosas, y consultar a un dermatólogo si tienes alguna preocupación o sospecha.
Recuerda que la fotoprotección no es solo para los días soleados de verano, sino que debe ser una práctica diaria durante todo el año, ya que los rayos UV pueden penetrar las nubes y causar daños incluso en días nublados. Cuidar nuestra piel del sol nos ayudará a mantenerla sana y protegida a largo plazo.

Melanoma maligno de piel

Carcinoma basocelular*
(*) reproducido del Manual MSD.